La vida fue irónica con Pedro Lemebel: tras una vida de lucha, su voz, su pluma, comenzaron a ser escuchadas, gritos vitales y desgarradores de un estado de cosas conservador. Pero entonces una enfermedad lo fulminó, y, paradójicamente, desde la muerte esa voz irreverente, contestataria, que escribía desde los orgullosos márgenes, parece resonar aún más.
Y esa poderosa voz aparecerá en pantalla esta noche, desde las 22 en el Pasaje Dardo Rocha, cuando en el marco del Fesaalp se proyecte “Lemebel”, documental de Joanna Reposi que aborda al cronista, activista y artista plástico chileno desde su dimensión performática porque “Pedro escribía con su cuerpo antes que escribir literatura”.
Una cinta que llevó más de una década de realización. Reposi cuenta que conoció a Lemebel en 2000, mientras realizaba un programa cultural en la televisión chilena: encargada de un episodio sobre homosexualidad y literatura, “queríamos entrevistar a Pedro, pero no estaba ni ahí con la televisión: rebelde, punky, lo llamamos pero nunca contestó el teléfono”, se ríe Reposi, en diálogo con EL DIA. Entonces, lo fueron a buscar a la radio, donde Lemebel leía sus crónicas. Y el artista accedió.
Allí, en esa entrevista que figura en partes en el documental, nació una amistad profunda entre Lemebel y la realizadora. Y en Reposi, se plantó la semilla de hacer un trabajo en cine con el poeta: se lo propondría en 2007, cuando Lemebel ya comenzaba a convertirse en referente, figura, del margen al centro, gracias a su novela “Tengo miedo torero” y a las palabras de Bolaño, que lo definió como el mejor poeta de Latinoamérica.
Reposi convenció a Lemebel de iniciar el proyecto, en parte, porque le prometía explorar un aspecto de su vida que había quedado opacado por las letras: su performance artística y política, su trabajo en el rostro del poder durante plena dictadura, con desafiantes intervenciones públicas.
“Me interesaba profundizar en la parte performática, que era la menos conocida y que me permitía explorar cinematográficamente”, dice la directora. “Lemebel”, el filme, es “una puesta en escena, una performance en sí misma”, lejos de la lógica de las cabezas parlantes (las entrevistas con el entorno del artista fueron realizadas solo para aportar algo de contexto), hecha de diapositivas, archivo y la voz de Pedro. Un retrato íntimo que se propone explorar las complejidades del personaje sin afán de ser completista. “Esta película es como yo veo a Pedro Lemebel desde la persona, es mi mirada”, explica Reposi. Lo cual, lógico, trajo cuestionamientos tras su exitoso estreno en Chile, “porque Pedro es de todos. Y muchos esperaban ver una biopic clásica”.
El rodaje comenzó en aquel 2007 y se extendió hasta 2015, con las cámaras que había al alcance, robándole tiempo a la vida para filmar. Y ser filmado: Lemebel siempre se mostraba muy consciente frente a la cámara, porque, explica Reposi, “era así en su vida, su vida era una performance. Antes que la literatura, estuvo lo performático: escribía con su cuerpo antes que escribir literatura, usó su cuerpo como una barricada”. Reposi buscó capturar ese arte hecho carne, esa dimensión política del cuerpo.
“Fueron ocho años de montaña rusa”, se ríe: “Nos peleábamos, nos mandábamos a la mierda, pero nos decíamos todo y no quedaba rencor. Y yo no tenía apuro en sacarlo, creía que había llevarlo a cocción lenta”.
Pero en los últimos dos años de rodaje, lo impensado: una enfermedad atacó y fulminó a ese Pedro vital y luchador. La película, necesariamente, dio un giro. “Empecé ahí a rodar en super 8, respetando ese silencio, esa voz gastada, esa intimidad”, explica la cineasta. Con la muerte de Lemebel en 2015, la película comenzó a cerrarse. Para entonces, Pedro ya era un ícono, al menos fuera de Chile, aunque en su país había resistencia porque “era pobre y maricón: al venir de los márgenes, nunca la elite te va a considerar. El no viene de la elite, y eso es muy difícil en un país clasista como el mío”.
“Pedro siempre va a ser incómodo, más en un país conservador como Chile, si es que no avanzamos en las luchas que llevamos a cabo hoy en día”, afirma Reposi, que presentó la película hace algunas semanas en el Festival de Cine de Mar del Plata, en medio del estallido social en su país.
“Es una de las revoluciones sociales más fuertes de nuestra historia, reclamamos que no se nos vulneren nuestros derechos fundamentales, la gente no puede pagar el transporte público, no puede vivir, si eres viejo te mueres porque no te alcanza para la salud, porque se ha instalado en Chile una de las políticas neoliberales más extremas del mundo con un costo social que vemos hoy en las calles”, opina la directora, para quien estas luchas son aquellas, las que Lemebel comenzó en el rostro de la dictadura militar.
“Lemebel partió con esas luchas en los 80: si Pedro estuviera vivo estaría en la calle marchando. Y hoy en las marchas lo citan, lo recuerdan constantemente, en los grafitis, en los gritos”, afirma. “El lo que hacía era marchar, siempre marchó: y fue un valiente, porque marchaba en los 80, donde no había video para mostrar cómo mataban a la gente. Su discurso está más presente que nunca”.
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